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Mareros se Convierten

Mareros se convierten a Cristo
Gracias al trabajo evangelizador que realizan las iglesias evangélica y católica, son muchos los mareros que se han arrepentido de sus pecados en Villa Nueva, así como también está sucediendo en varias partes de Guatemala.

Mareros se arrepienten de sus pecados
ORACIÓN DE ARREPENTIMIENTO
 

Dios omnipotente y misericordioso,
abre mis ojos para que descubra el mal que he hecho;
toca mi corazón, para que,
con sinceridad, me convierta a ti.
Restaura en mí tu amor,
para que resplandezca en mi vida la imagen de tu Hijo


2
Padre misericordioso y consolador,
Tú, que dijiste: «Yo quiero la conversión del pecador
y no su muerte»,
ayúdame a escuchar tu palabra,
confesar mis pecados,
darte gracias por el perdón que me otorgas.
Ayúdame a comportarme con sinceridad
en el camino del amor,
y a crecer en Cristo a través de todos los acontecimientos.

3
Señor Jesús,
cuando Pedro negó tres veces
tú lo miraste con amor misericordioso
para que llorase su pecado
y se convirtiese a ti de todo corazón,
mírame y mueve mi corazón
para que vuelva a ti
y te siga fielmente durante toda mi vida.

4
Señor, que eres justo y clemente con todos los
que te invocan.
Tú conoces mi pecado y mi injusticia.
Tú sabes también mis buenos deseos.
Escucha mi oración,
y dame la gracia de volver a ti,
por una conversión y reconciliación sinceras.

5
Señor, Dios todopoderoso,
tú eres el Padre de todos.
Tú has creado a los hombres
para que vivan en tu casa
y alaben tu gloria.
Abre mi corazón para escuchar tu voz
y, pues me he apartado de ti por el pecado,
haz que vuelva a ti de todo corazón
y te reconozca como Padre,
lleno de misericordia para todos los que te invocan.
Corrígeme para que me aparte del mal
y perdona mis pecados.
Dame la alegría de tu salvación
para que, retornando junto a ti,
me alegre en el banquete de tu casa
ahora y siempre y por los siglos de los siglos

6
Señor:
sabes mis indecisiones y mis cansancios;
ahora mismo quisiera empezar y no me atrevo;
muchas veces me confieso por rutina,
pero hoy no quisiera que fuese así.
Dame la gracia
de conocerme tal como soy,
de profundizar en mis intenciones últimas,
de descubrir las raíces de mis pecados.
de arrepentirme de veras.
Haz que, de tu mano,
recorra el camino de la penitencia,
para llegar a ti, renovado sinceramente.

7
Oh Dios, que me llamas de las tinieblas a tu luz,
de la mentira a la verdad,
de la muerte a la vida;
infunde en mí tu Espíritu Santo
que abre el oído
y fortalece el corazón,
para que perciba mi vocación cristiana
y avance decididamente por el camino
que me conduce a la verdadera vida cristiana.

8
Absuélveme, Señor,
de todos mis pecados.
Concédeme el perdón de mis culpas,
para que te sirva con espíritu libre.

9
Señor, Dios nuestro,
que no te dejas vencer por las ofensas de los hombres
y te aplacas con su arrepentimiento.
Mírame, pues soy pecador,
y concédeme celebrar los sacramentos de tu misericordia.
Haz que sea capaz de corregir mi vida,
para poder gozar de las alegrías eternas.

10
Señor Dios nuestro.
Me duele haberte ofendido
y haber hecho daño a mis hermanos.
Concédeme una sincera conversión y suscita en mí
el amor a ti y al prójimo.

11
Señor Jesucristo.
por tu pasión y por tu cruz me has redimido
y me has dado ejemplo de paciencia y de caridad.
Me duele haberte ofendido y haber sido negligente
en tu servicio y en el de mis hermanos.
Concédeme una sincera conversión y suscita en mí
el amor a ti y al prójimo.

12
Señor, Espíritu Santo.
Tú nos hablas en la Iglesia
y en lo más profundo de la conciencia,
moviendo nuestros corazones a obrar el bien.
Me duele haberte ofendido
con mi desobediencia y dureza de corazón.
Concédeme una sincera conversión y suscita en mí
el amor a ti y al prójimo.

13
Señor Dios, tú conoces todo.
Conoces también mi sincera voluntad
de servirte mejor a ti y a mis hermanos.
Mírame y escucha mis súplicas.
Concédeme la gracia de una verdadera conversión.
Suscita en mí el espíritu de penitencia
y confirma mis propósitos.
Perdona mis pecados y sé indulgente con mis defectos.
Llena mi corazón de espíritu de confianza y generosidad.
Hazme discípulo fiel de tu Hijo
y miembro vivo de su Iglesia.

Amen

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